domingo, 2 de enero de 2011

Quizás mañana me arrepienta. Tal vez llore mucho por esto. ¿Pero qué más da? La vida sin riego no es vida. Aunque tengas que tirarte por un precipicio hazlo riendo. He aprendido que en la vida es más divertido ser idiota. Y no pensarlo, actuar sin más. SALTA. Llorarás luego tal vez, ¡pero salta! No importan los golpes, ni las heridas, ya se curarán. De momento saborea la elección. Y aunque a la larga te des cuenta de que te has equivocado, ahora es lo mejor que podías elegir.
Y tú ¿Qué eliges? reír o llorar, vivir o sufrir.

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